jueves, 8 de julio de 2021

COMULGAR

            

Comulgar en la Eucaristía es uno de los gestos más auténticos de la fe cristiana. La Sagrada Comunión contiene el Misterio o Sacramento de nuestra fe. Para ello nos habremos de preparar con una serie de adiciones que pueden ayudar a recibir al Señor, que es quien se nos entrega a través del pan que recibimos.

1. Antes de ir a la Eucaristía que bueno sería que nos preparásemos mental y espiritualmente. Por ejemplo, leyendo el Evangelio, para que en la celebración sea como refrescar y gustar algo ya recibido previamente; pero que en la Sagrada Liturgia lo recibimos proclamado, presencia del Señor como Buena Noticia.

2. También nos vendrá muy bien el hecho de que vayamos con tiempo a la iglesia, creando un ambiente a nuestro alrededor. Pues con el Señor no seamos rácanos, Él nos lo da todo y, ¿nosotros? Ayudan mucho los gestos y los signos al entrar. Actitudes de humildad, de caer en la cuenta de ante quien estamos y quienes somos.

3. Ponerse en la presencia del Señor sin aborrecer a los que tengo a mi lado, los que me acompañan en la iglesia, que también saludo con discreción; ellos también son el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, por ellos oro y junto a ellos oro y celebro.

4. Es muy importante participar de forma activa en la Eucaristía: de muchas y muy diversas maneras. Hay momentos en los que cantamos, oramos en voz alta, escuchamos, también podemos colaborar, quizá también “guardar los sentidos” centrándonos en lo importante, etc. Nuestro estar, ayuda, es evangelizador, puede trascender positivamente en el resto de la comunidad.

5. Hay veces que podemos sentir que no hemos obrado bien en nuestra vida, que no hemos dicho una buena palabra, que no hemos pensado rectamente, etc. y nos arrepentimos. En la iglesia también podemos encontrar la oportunidad de volver al redil, de sentir el bálsamo del perdón que enjuga lágrimas y reconforta.

6. En el momento de comulgar, con alegría me acerco al sacerdote para recibir el Cuerpo de Cristo, al que acojo con devoción y amor.

7. En mi sitio, con Jesús sacramentalmente en mi corazón doy gracias a Dios por tanto don recibido.

8. Siento la bendición como un envío, para que recibiendo a Dios pueda ser como Él en el mundo.

9. Sin prisas, me quedo en mi sitio, una vez terminada la celebración y prolongo la acción de gracias, pues si Dios está conmigo, dentro de mí está la Paz, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

10. La vuelta a casa con un inmenso deseo de servir, pues entré en la iglesia para adorar y ahora salgo con el deseo de servir.

sábado, 29 de mayo de 2021

Homilía de Juan García para Misas con niños - Domingo de la Santísima Trinidad - Ciclo B

 

Lecturas: Dt 4,32-34. 39-40    Sal 32       Rom 8,14-17    Mt 28, 16-20


Deuteronomio: El Señor es Dios ..... y no hay otro.

Salmo: Dichosa la nación cuyo Dios  es el Señor.
Romanos: Habéis recibido un espíritu .... que nos permite clamar “Abba”
Mateo:  Id y bautizar  para consagrarlos al Padre ,al Hijo y al Espíritu Santo.

SIGNOS QUE VAMOS A UTILIZAR:

Necesitamos un trozo de cuerda o de hilo, una hoja y una caja. Las tres dimensiones con las que podemos medirnos.

 

HOMILÍA

1) Después de 50 días de Pascua que terminaron con PENTECOSTÉS, la Iglesia nos propone tres catequesis muy sencillas y muy prácticas para conocer cómo es Dios: La trinidad, El Corpus y el Sagrado corazón de Jesús.

2) Hoy estamos celebrando el Día de la Stma Trinidad. . Vamos a cantárselo: Feliz feliz en tu día, Papi Dios gracias por darnos la vida, hermano Jesús gracias por estar con  nosotros.  y Espíritu gracias por habitar en nosotros. Y por hacernos muy felices.

3) Para entender esto vamos a poner un ejemplo clarito:

a) (Un hilo o una cuerda).... ¿Cómo se mide una cuerda? ¿si yo digo que mide un metro, qué quiero decir?.... que tiene un metro de larga. Exacto.  LA cuerda solo tiene una dimensión que es la longitud.

b) Llevo un folio:  ¿Cómo puedo medir este folio? . ¿Sólo se mide de largo o falta otra medida?. De largo y de ancho. El folio tiene dos dimensiones.

c) Y esta caja. Cómo puedo medirla?  ¿Sólo lo que mide de larga, o de alta, o de ancha?. Para medir esta caja necesitamos tres dimensiones. El largo, el ancho y la profundidad.

4) ¿Y nosotros, para medirnos a nosotros , cuántas dimensiones, cuántas medidas tendremos que utilizar?.... Tres medidas, el largo, el ancho (de mano a mano) , y la profundidad.

a) Pues sabeís por qué?. Pues porque nosotros estamos hechos a imagen y semejanza de  Dios, que también tiene esas tres dimensiones.

b) ¿Vamos a ver lo que significan?

i) Dios tiene una dimensión vertical. Es la que nos habla de Dios Padre, el creador de todo, el que ha formado todo lo que vemos, el que está en el cielo, el que nos da la vida, para el cual nosotros somos sus niños.

ii) Dios tiene una dimensión horizontal, que es Jesús, hermano nuestro, compañero en nuestra vida, cercano, amigo, hermano. Es Dios hijo, que se hizo uno como nosotros para enseñarnos cómo tenemos que vivir como Dios quiere.

iii) Dios tiene la dimensión de la profundidad. Que es la que nos da la sabiduría de la que nos ha hablado la primera lectura. La capacidad de ver las cosas con la mirada de Dios.  La de no hundirnos cuando vienen las cosas mal, la de ver la vida como la oportunidad de hacer el bien, la de saber aprovechar las oportunidades para amar. La de aprovechar el tiempo. El Espíritu es el que habita en nosotros y el que nos ayuda a entenderlo todo.

5) ¿Y a quien invitáis a vuestros cumpleaños o en vuestro santo?. A vuestros amigos y familiares, las personas que más queréis y que os quieren.  Pues esas personas somos nosotros para Dios, porque somos las personas que más nos quieren.

i) Y en esa fiesta os coméis una tarta de cumpleaños, de chocolate, de nata.....

ii) Pues en esta fiesta, Dios nos invita a la tarta más importante, que es el alimento que más necesitamos, que es el amor de Dios, por eso nos invita a que comamos un trozo de este Dios amor. La Eucaristía.

6) Y cuando vamos al santo o al cumpleaños de un amiguito le llevamos un regalo de aquello que sabemos que le va a hacer ilusión. ¿Qué le podemos traer a Dios que le haga mucha ilusión?

a) El mejor regalo que le podemos traer a Papi Dios son nuestras buenas obras, nuestra bondad, cariño, oración, estudio, obediencia, solidaridad.

b) ¿Sois Buenos?... Pues entonces Dios tiene que estar muy contento.

7) Por eso, ahora cuando comulguemos vamos a estar un rato rezando, diciéndole Gracias a Dios por tantas cosas que hacer cada día por nosotros. 

domingo, 23 de mayo de 2021

IGNATIUS 500


        


    Este año se está celebrando medio milenio, del inicio de la conversión de Íñigo López de Loyola, el que conocemos hoy con el nombre de San Ignacio de Loyola: fundador de la Compañía de Jesús y progenitor de los Ejercicios Espirituales. 

En el año 1521 Ignacio cayó herido por una bala de cañón en una batalla defensiva contra el ejército francés. Aquel hecho sirvió para que este hombre, valiente soldado, comenzara un proceso de conversión que le conduciría a la fe; concretamente, a “buscar y hallar a Dios en todas las cosas, y a todas en Él”. Es decir, a disfrutar de lo cotidiano como experiencia espiritual. 

Íñigo, tras el hecho sucedido en la ciudad de Pamplona, vuelve a casa; necesita respirar los aires natales del valle de Loyola, beber el agua del Urola, etc. Realmente sus situación demanda cuidados y reposo en la casa torre familiar. Este hombre tan dinámico, necesita distraerse para sobrellevar esta nueva aventura que le tiene postrado. Tal y como está, piensa, que quizá lo mejor sea leer libros de caballería, best seller del momento, que le entretengan y le sigan motivando su valor. No hay de estos, en la solariega casa de los poderosos Loiola, sin embargo sí hay libros sobre la vida de Cristo y de los santos. 

Esto que él sintió muy fuerte, mucho más que el dolor que sufrió en su pierna, lo sintió a la vez en el corazón. Una herida dejaba abierta, un camino lleno de obediencia, que finalmente cerraría la relación próxima con Jesús el Señor, que le convertiría en un hombre de Dios para los demás, un cristiano disponible para la Misión.

La experiencia de Dios que se iba fraguando en él, desde el comienzo hasta el final de su vida, eran vividas como las diferentes etapas del catecumenado. Sí, es verdad, la semilla de la Gracia, estaba sembrada en el Bautismo, pero claramente germinó, como ocurrió con los discípulos de Emaús, tras el acompañamiento de la Persona de Jesús que le llevó a deliberar y discernir, qué le pedía Dios y qué no, qué le hacía feliz y qué no.

            El itinerario espiritual de este hombre sería una propuesta más, a sumar al final del Catecismo Testigos del Señor, pues en la experiencia espiritual de San Ignacio de Loyola, el adolescente y joven, también, de hoy, puede encontrar referentes cristianos muy cercanos para su vida.

 

sábado, 15 de mayo de 2021

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN - CICLO C - HOMILÍA MISA CON NIÑOS DE JUAN GARCÍA

Dibujos de Fano en color · Diócesis de Málaga : Portal de la Iglesia  Católica de Málaga Lectura: Ef 4,1-13   Sal 46      Mc 16, 15-20

Hechos: Escribí todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que ascendió a los cielos. Lo vieron levantarse hasta que una nube lo quitó de su vista…. ¿Qué hacéis ahí mirando al cielo?

Efesios: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, os d espíritu de Sabiduría e ilumine vuestros ojos, para que comprendáis la esperanza a la que os llama.

Salmo: Dios asciende entra aclamaciones, es el rey del mundo que reina sobre las naciones.

Marcos: Id al mundo entero y proclamad el evangelio, el que crea se salvará, el que no se perderá… libres. los que crean les acompañarán signos.

Después de hablarles el Señor subió a los cielos y se sentó a la derecha del Padre.


SIGNOS:

v  Una caja vacía (forrada y con la palabra  VIDA) con una cuerda atada que va arrastrando  un niño/a   y sobre la caja vamos a ir echando los siguientes carteles: CANSANCIO, COMODIDAD, EGOÍSMO,  MODAS, TENTACIONES HACIA EL MAL, etc…..

§  Un niño cada uno con uno de estos carteles,  va echándolos dentro de la caja,  mientras que lee el significado de cada cartelito). Cansancio (Ya no tenemos más ganas de catequesis, estamos cansados), comodidad (Con lo bien que estamos en la cama no queremos venir a Misa y Dios me habla de disciplina), egoísmo (yo quiero todo para mí y en la Iglesia me dicen que hay que ser generoso y compartir), Modas ( pero es que mis amigos dicen que nadie viene a la Iglesia y que no está de moda creer en Dios), tentaciones hacia el mal (a mí lo que me interesa es fiesta, juerga, alcohol… esto de venir a la Iglesia es una tontería)

v  Otros chicos/as,  van saliendo y dejando su cartelito positivo (Espíritu, sabiduría, iluminación, esperanza, gloria) a la vez que van rompiendo otro de los cartelitos negativos


HOMILÍA


    1)     Estamos enhorabuena por teneros aquí, esta parroquia se viste de alegría y de juventud con vuestra presencia:

    a)     Niños que hicisteis la 1ª comunión y que hoy, ya sin fiesta y sin regalos, venís a encontraros y alimentaros con este Jesús sacramentado que quiere vivir siempre dentro de vuestro corazón y que espera que vosotros libremente sigáis dejándole que crezca dentro de vosotros y os haga hombres y mujeres buenos y santos.

    b)     Pero vivir la fe no va ser fácil, los mayores lo sabemos, hace falta mucha fuerza.

    c)     porque es fácil caer en la tentación  y salir corriendo de Dios y de la Iglesia,  SACAMOS LA CAJA con  la palabra “VIDA” que la va arrastrando con una cuerda un niño por el pasillo de la Iglesia.

    d)     Es fácil caer en : el cansancio, la comodidad, egoísmo, modas, tentaciones hacia el mal….(Vamos sacando a niños que van echando el cartelito en la caja mientras leen el significado de cada cartelito)

    2)     Cansancio (Ya no tenemos más ganas de catequesis y tenemos ganas de descansar), comodidad (Con lo bien que estamos en la cama no queremos venir a Misa y Dios me habla de disciplina), egoísmo (yo quiero todo para mí y en la Iglesia me dicen que hay que ser generoso y compartir), Modas ( pero es que mis amigos dicen que nadie viene a la Iglesia y que no está de moda creer en Dios), tentaciones hacia el mal (a mí lo que me interesa es fiesta, juerga, alcohol… esto de venir a la Iglesia es una tontería)

    3)     ¿Cómo tener  la fuerza suficiente para vencer todas las tentaciones y obstáculos que la vida va a ir poniendo delante de nosotros y de vosotros?

    a)     Necesitamos a Dios, necesitamos llenarnos del ejemplo de este Jesús, que hoy termina su etapa de vivir en  la tierra, y asciende para vivir en el cielo junto a Papi Dios.

    b)     Pero que antes de ascender, y para enseñarnos el camino que nos prepara para que nosotros también ascendamos, de otra forma, cuando Dios lo quiera, nos muestra todo lo necesario para que nosotros podamos llegar a esa santidad, y vayamos construyendo este mundo perfecto que todos queremos para vivir.

    c)     Y para ello nos da  todos los instrumentos que necesitamos para llegar  a esa santidad que nosotros y el mundo necesita. (Como dice la segunda lectura) nos da: (otros chicos/as van saliendo y dejando su cartelito a la vez que van rompiendo otro de los cartelitos negativos)

    4)     (Mientras que nosotros vamos explicándoles lo que significa cada uno de los cartelitos positivos):  

    a)     Su espíritu Santo (Que es ese espíritu de Dios que vive dentro de nosotros)  

    b)     Su fuerza, (esa energía capaz de superar todas las dificultades, porque tenemos a Dios de nuestro lado)

c)     Su sabiduría (La capacidad de mirarlo todo desde los ojos de Dios).

    d)     Su iluminación, (Capaz de ver lo positivo de cada cosa porque la luz de Dios ilumina nuestros ojos)

    e)     Su esperanza (el saber que las cosas saldrán siempre como Dios quiera porque es Él quien lleva la historia y nosotros tenemos que confiar en Él)

    f)      Su gloria (el saber que para los que creemos en Jesús resucitado, todo termina bien, y que todo merece la pena para llegar algún día al cielo junto a Dios Padre)

    Y todo esto se nos tiene que notar en la vida diaria, en las relaciones con los padres, los amigos, los estudios, la vida sana. Para que seamos, una buena noticia para los que nos rodean. Esto es la santidad.

       Por eso, no podemos caer en la tentación de,  al ver cómo Jesús asciende, de  quedarnos embobados mirando al cielo, porque nosotros tenemos un trabajo que realizar antes de que algún día nosotros en espíritu ascendamos también al cielo. Y ese trabajo es SER SANTOS Y SANTIFICAR EL MUNDO.

        Alimentémonos de su cuerpo y de su espíritu para poder ser lo que Dios quiere que seamos.

miércoles, 12 de mayo de 2021

ANTIQUUM MINISTERIUM - EL MINISTERIO DEL CATEQUISTA - CARTA APOSTÓLICA DEL PAPA FRANCISCO

CARTA APOSTÓLICA 

EN FORMA DE «MOTU PROPRIO» 

DEL SUMO PONTÍFICE 

FRANCISCO 

Antiquum ministerium 

CON LA QUE SE INSTITUYE 

EL MINISTERIO DE CATEQUISTA 

 

1.El ministerio de Catequista en la Iglesia es muy antiguo. Entre los teólogos es opinión común que los primeros ejemplos se encuentran ya en los escritos del Nuevo Testamento. El servicio de la enseñanza encuentra su primera forma germinal en los “maestros”, a los que el Apóstol hace referencia al escribir a la comunidad de Corinto: «Dios dispuso a cada uno en la Iglesia así: en primer lugar están los apóstoles; en segundo lugar, los profetas, y en tercer lugar, los maestros; enseguida vienen los que tienen el poder de hacer milagros, luego los carismas de curación de enfermedades, de asistencia a los necesitados, de gobierno y de hablar un lenguaje misterioso. ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos profetas?, ¿o todos maestros?, ¿o todos pueden hacer milagros?, ¿o tienen todos el carisma de curar enfermedades?, ¿o hablan todos un lenguaje misterioso?, ¿o todos interpretan esos lenguajes? Prefieran los carismas más valiosos. Es más, les quiero mostrar un carisma excepcional» (1 Co 12,28-31). 

El mismo Lucas al comienzo de su Evangelio afirma: «También yo, ilustre Teófilo, investigué todo con cuidado desde sus orígenes y me pareció bien escribirte este relato ordenado, para que conozcas la solidez de las enseñanzas en que fuiste instruido» (1,3-4). El evangelista parece ser muy consciente de que con sus escritos está proporcionando una forma específica de enseñanza que permite dar solidez y fuerza a cuantos ya han recibido el Bautismo. El apóstol Pablo vuelve a tratar el tema cuando recomienda a los Gálatas: «El que recibe instrucción en la Palabra comparta todos los bienes con su catequista» (6,6). El texto, como se constata, añade una peculiaridad fundamental: la comunión de vida como una característica de la fecundidad de la verdadera catequesis recibida. 

2.Desde sus orígenes, la comunidad cristiana ha experimentado una amplia forma de ministerialidad que se ha concretado en el servicio de hombres y mujeres que, obedientes a la acción del Espíritu Santo, han dedicado su vida a la edificación de la Iglesia. Los carismas, que el Espíritu nunca ha dejado de infundir en los bautizados, encontraron en algunos momentos una forma visible y tangible de servicio directo a la comunidad cristiana en múltiples expresiones, hasta el punto de ser reconocidos como una diaconía indispensable para la comunidad. El apóstol Pablo se hace intérprete autorizado de esto cuando atestigua: «Existen diversos carismas, pero el Espíritu es el mismo. Existen diversos servicios, pero el Señor es el mismo. Existen diversas funciones, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. A cada uno, Dios le concede la manifestación del Espíritu en beneficio de todos. A uno, por medio del Espíritu, Dios le concede hablar con sabiduría, y a otro, según el mismo Espíritu, hablar con inteligencia. A uno, Dios le concede, por el mismo Espíritu, la fe, y a otro, por el único Espíritu, el carisma de sanar enfermedades. Y a otros hacer milagros, o la profecía, o el discernimiento de espíritus, o hablar un lenguaje misterioso, o interpretar esos lenguajes. Todo esto lo realiza el mismo y único Espíritu, quien distribuye a cada uno sus dones como él quiere» (1 Co 12,4-11). 

Por lo tanto, dentro de la gran tradición carismática del Nuevo Testamento, es posible reconocer la presencia activa de bautizados que ejercieron el ministerio de transmitir de forma más orgánica, permanente y vinculada a las diferentes circunstancias de la vida, la enseñanza de los apóstoles y los evangelistas (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Dei Verbum, 8). La Iglesia ha querido reconocer este servicio como una expresión concreta del carisma personal que ha favorecido grandemente el ejercicio de su misión evangelizadora. Una mirada a la vida de las primeras comunidades cristianas que se comprometieron en la difusión y el desarrollo del Evangelio, también hoy insta a la Iglesia a comprender cuáles puedan ser las nuevas expresiones con las que continúe siendo fiel a la Palabra del Señor para hacer llegar su Evangelio a toda criatura. 

3.Toda la historia de la evangelización de estos dos milenios muestra con gran evidencia lo eficaz que ha sido la misión de los catequistas. Obispos, sacerdotes y diáconos, junto con tantos consagrados, hombres y mujeres, dedicaron su vida a la enseñanza catequética a fin de que la fe fuese un apoyo válido para la existencia personal de cada ser humano. Algunos, además, reunieron en torno a sí a otros hermanos y hermanas que, compartiendo el mismo carisma, constituyeron Órdenes religiosas dedicadas completamente al servicio de la catequesis. 

No se puede olvidar a los innumerables laicos y laicas que han participado directamente en la difusión del Evangelio a través de la enseñanza catequística. Hombres y mujeres animados por una gran fe y auténticos testigos de santidad que, en algunos casos, fueron además fundadores de Iglesias y llegaron incluso a dar su vida. También en nuestros días, muchos catequistas capaces y constantes están al frente de comunidades en diversas regiones y desempeñan una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. La larga lista de beatos, santos y mártires catequistas ha marcado la misión de la Iglesia, que merece ser conocida porque constituye una fuente fecunda no sólo para la catequesis, sino para toda la historia de la espiritualidad cristiana. 

4.A partir del Concilio Ecuménico Vaticano II, la Iglesia ha percibido con renovada conciencia la importancia del compromiso del laicado en la obra de la evangelización. Los Padres conciliares subrayaron repetidamente cuán necesaria es la implicación directa de los fieles laicos, según las diversas formas en que puede expresarse su carisma, para la “plantatio Ecclesiae” y el desarrollo de la comunidad cristiana. «Digna de alabanza es también esa legión tan benemérita de la obra de las misiones entre los gentiles, es decir, los catequistas, hombres y mujeres, que llenos de espíritu apostólico, prestan con grandes sacrificios una ayuda singular y enteramente necesaria para la propagación de la fe y de la Iglesia. En nuestros días, el oficio de los Catequistas tiene una importancia extraordinaria porque resultan escasos los clérigos para evangelizar tantas multitudes y para ejercer el ministerio pastoral» (CONC. ECUM. VAT. II, Decr. Ad gentes, 17).

Junto a la rica enseñanza conciliar, es necesario referirse al constante interés de los Sumos Pontífices, del Sínodo de los Obispos, de las Conferencias Episcopales y de los distintos Pastores que en el transcurso de estas décadas han impulsado una notable renovación de la catequesis. El Catecismo de la Iglesia Católica, la Exhortación apostólica Catechesi tradendae, el Directorio Catequístico General, el Directorio General para la Catequesis, el reciente Directorio para la Catequesis, así como tantos Catecismos nacionales, regionales y diocesanos, son expresión del valor central de la obra catequística que pone en primer plano la instrucción y la formación permanente de los creyentes. 

5.Sin ningún menoscabo a la misión propia del Obispo, que es la de ser el primer catequista en su Diócesis junto al presbiterio, con el que comparte la misma cura pastoral, y a la particular responsabilidad de los padres respecto a la formación cristiana de sus hijos (cf. CIC c. 774 §2; CCEO c. 618), es necesario reconocer la presencia de laicos y laicas que, en virtud del propio bautismo, se sienten llamados a colaborar en el servicio de la catequesis (cf. CIC c. 225; CCEO cc. 401. 406). En nuestros días, esta presencia es aún más urgente debido a la renovada conciencia de la evangelización en el mundo contemporáneo (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 163-168), y a la imposición de una cultura globalizada (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 100. 138), que reclama un auténtico encuentro con las jóvenes generaciones, sin olvidar la exigencia de metodologías e instrumentos creativos que hagan coherente el anuncio del Evangelio con la transformación misionera que la Iglesia ha emprendido. Fidelidad al pasado y responsabilidad por el presente son las condiciones indispensables para que la Iglesia pueda llevar a cabo su misión en el mundo.

Despertar el entusiasmo personal de cada bautizado y reavivar la conciencia de estar llamado a realizar la propia misión en la comunidad, requiere escuchar la voz del Espíritu que nunca deja de estar presente de manera fecunda (cf. CIC c. 774 §1; CCEO c. 617). El Espíritu llama también hoy a hombres y mujeres para que salgan al encuentro de todos los que esperan conocer la belleza, la bondad y la verdad de la fe cristiana. Es tarea de los Pastores apoyar este itinerario y enriquecer la vida de la comunidad cristiana con el reconocimiento de ministerios laicales capaces de contribuir a la transformación de la sociedad mediante «la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico» (Evangelii gaudium, 102). 

6.El apostolado laical posee un valor secular indiscutible, que pide «tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios» (CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen gentium, 31). Su vida cotidiana está entrelazada con vínculos y relaciones familiares y sociales que permiten verificar hasta qué punto «están especialmente llamados a hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos lugares y circunstancias en que sólo puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos» (Lumen gentium, 33). Sin embargo, es bueno recordar que además de este apostolado «los laicos también pueden ser llamados de diversos modos a una colaboración más inmediata con el apostolado de la Jerarquía, al igual que aquellos hombres y mujeres que ayudaban al apóstol Pablo en la evangelización, trabajando mucho por el Señor» (Lumen gentium, 33). 

La particular función desempeñada por el Catequista, en todo caso, se especifica dentro de otros servicios presentes en la comunidad cristiana. El Catequista, en efecto, está llamado en primer lugar a manifestar su competencia en el servicio pastoral de la transmisión de la fe, que se desarrolla en sus diversas etapas: desde el primer anuncio que introduce al kerygma, pasando por la enseñanza que hace tomar conciencia de la nueva vida en Cristo y prepara en particular a los sacramentos de la iniciación cristiana, hasta la formación permanente que permite a cada bautizado estar siempre dispuesto a «dar respuesta a todo el que les pida dar razón de su esperanza» (1 P 3,15). El Catequista es al mismo tiempo testigo de la fe, maestro y mistagogo, acompañante y pedagogo que enseña en nombre de la Iglesia. Una identidad que sólo puede desarrollarse con coherencia y responsabilidad mediante la oración, el estudio y la participación directa en la vida de la comunidad (cf. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA PROMOCIÓN DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN, Directorio para la Catequesis, 113). 

7.Con clarividencia, san Pablo VI promulgó la Carta apostólica Ministeria quaedam con la intención no sólo de adaptar los ministerios de Lector y de Acólito al nuevo momento histórico (cf. Carta ap. Spiritus Domini), sino también para instar a las Conferencias Episcopales a ser promotoras de otros ministerios, incluido el de Catequista: «Además de los ministerios comunes a toda la Iglesia Latina, nada impide que las Conferencias Episcopales pidan a la Sede Apostólica la institución de otros que por razones particulares crean necesarios o muy útiles en la propia región. Entre estos están, por ejemplo, el oficio de Ostiario, de Exorcista y de Catequista». La misma apremiante invitación reapareció en la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi cuando, pidiendo saber leer las exigencias actuales de la comunidad cristiana en fiel continuidad con los orígenes, exhortaba a encontrar nuevas formas ministeriales para una pastoral renovada: «Tales ministerios, nuevos en apariencia pero muy vinculados a experiencias vividas por la Iglesia a lo largo de su existencia —por ejemplo, el de catequista […]—, son preciosos para la implantación, la vida y el crecimiento de la Iglesia y para su capacidad de irradiarse en torno a ella y hacia los que están lejos» (SAN PABLO VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 73). 

No se puede negar, por tanto, que «ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia. Se cuenta con un numeroso laicado, aunque no suficiente, con arraigado sentido de comunidad y una gran fidelidad en el compromiso de la caridad, la catequesis, la celebración de la fe» (Evangelii gaudium, 102). De ello se deduce que recibir un ministerio laical como el de Catequista da mayor énfasis al compromiso misionero propio de cada bautizado, que en todo caso debe llevarse a cabo de forma plenamente secular sin caer en ninguna expresión de clericalización. 

8.Este ministerio posee un fuerte valor vocacional que requiere el debido discernimiento por parte del Obispo y que se evidencia con el Rito de Institución. En efecto, éste es un servicio estable que se presta a la Iglesia local según las necesidades pastorales identificadas por el Ordinario del lugar, pero realizado de manera laical como lo exige la naturaleza misma del ministerio. Es conveniente que al ministerio instituido de Catequista sean llamados hombres y mujeres de profunda fe y madurez humana, que participen activamente en la vida de la comunidad cristiana, que puedan ser acogedores, generosos y vivan en comunión fraterna, que reciban la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica para ser comunicadores atentos de la verdad de la fe, y que hayan adquirido ya una experiencia previa de catequesis (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Decr. Christus Dominus, 14; CIC c. 231 §1; CCEO c. 409 §1). Se requiere que sean fieles colaboradores de los sacerdotes y los diáconos, dispuestos a ejercer el ministerio donde sea necesario, y animados por un verdadero entusiasmo apostólico. 

En consecuencia, después de haber ponderado cada aspecto, en virtud de la autoridad apostólica 

instituyo

el ministerio laical de Catequista

 La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se encargará en breve de publicar el Rito de Institución del ministerio laical de Catequista. 

9.Invito, pues, a las Conferencias Episcopales a hacer efectivo el ministerio de Catequista, estableciendo el necesario itinerario de formación y los criterios normativos para acceder a él, encontrando las formas más coherentes para el servicio que ellos estarán llamados a realizar en conformidad con lo expresado en esta Carta apostólica. 

10.Los Sínodos de las Iglesias Orientales o las Asambleas de los Jerarcas podrán acoger lo aquí establecido para sus respectivas Iglesias sui iuris, en base al propio derecho particular.

11.Los Pastores no dejen de hacer propia la exhortación de los Padres conciliares cuando recordaban: «Saben que no han sido instituidos por Cristo para asumir por sí solos toda la misión salvífica de la Iglesia en el mundo, sino que su eminente función consiste en apacentar a los fieles y reconocer sus servicios y carismas de tal suerte que todos, a su modo, cooperen unánimemente en la obra común» (Lumen gentium, 30). Que el discernimiento de los dones que el Espíritu Santo nunca deja de conceder a su Iglesia sea para ellos el apoyo necesario a fin de hacer efectivo el ministerio de Catequista para el crecimiento de la propia comunidad. 

Lo establecido con esta Carta apostólica en forma de “Motu Proprio”, ordeno que tenga vigencia de manera firme y estable, no obstante cualquier disposición contraria, aunque sea digna de particular mención, y que sea promulgada mediante su publicación en L’Osservatore Romano, entrando en vigor el mismo día, y sucesivamente se publique en el comentario oficial de las Acta Apostolicae Sedis. 

Dado en Roma, junto a San Juan de Letrán, el día 10 de mayo del año 2021, Memoria litúrgica de san Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia, noveno de mi pontificado. 

FRANCISCO 

[Texto original: Italian

domingo, 9 de mayo de 2021

ENCUENTRO DE PROFESIONALES


 

Homilía de J. García para Misas con niños - Domingo 6 de la Pascua - Ciclo B


Dios no hace distinciones y acepta al que lo teme y práctica la justicia

Quien no ama no ha conocido a Dios....Dios ama mandando a Jesús a morir por nosotros.

Como el Padre me ha amado, así os he amado yo, permaneced en mi amor....Os hablo así para que mi alegría esté en vosotros y llegue a la plenitud....yo os he elegido para que deis fruto.

SIGNOS QUE VAMOS A UTILIZAR:  Preguntas a los niños. Un móvil, o una la PSP, y un corazón recortado

Homilía.

  1. Estamos en el 6º Dgo de Pascua, estamos terminando este tiempo Pascual.

    1. Jesús está terminando su labor en esta tierra, y preparando su despedida, por ello lo fundamental es que los discípulos, que tendrán que seguir su labor cuando él se haya marchado al padre, tengan claro lo que tienen que hacer.

    2. Y hoy trata de explicárnoslo también a nosotros, que estamos metidos en tantos líos, tantos estrés. Y tenemos que tener claro qué es lo que tenemos que hacer, lo prioritario, lo más importante en la vida de un cristiano.

  2. Por eso, os voy a hacer dos preguntas, a los niños, que habéis nacido en la era digital. La 1ª: ¿quién tiene móvil? ¿Y PSP? ¿qué es lo que os hace más felices, pero de verdad? ¿ y por lo tanto a qué cosa le dedicáis más tiempo y atención?

      • Seguramente al móvil o los juegos de la PSP.....¿a que se pasa bien jugando con los amigos y hablando con todos por wasapp...? ¿cuánto tiempo le dedicáis?.

    1. Y ahora vamos a ponernos en otra situación completamente distinta, difícil y dura, de sufrimiento, que ojalá no os ocurra a vosotros, pero que de verdad ocurre, yo tengo a varios alumnos enfermos de cáncer. Si vieseis que la vida se os va ¿que harías en esas dos horas que te han dado de vida?...

      • Seguramente decirles a tus padres, abuelos, que los queréis......

    2. Os dáis cuenta que cuando la vida nos zarandea, nos quedamos con lo esencial de nuestra vida... es el amor. 

    3. Este es el gran mensaje de Jesús, cuando casi se está despidiendo de sus discípulos para ir al Padre …... Amaos, pero no de cualquier forma, sino como yo os he amado: en las dos dimensiones de la cruz: Amar a Dios amando al prójimo, empezando por los que están más cerca de nosotros.

  3. pero no un amor cualquiera, sino un amor como el suyo

    1. un amor como el que Jesús nos enseña, el mismo amor que el Padre nos da, un amor como seguro que nos aman nuestros padres, un amor sin medida, que es capaz de dar la vida por el otro, de perdonar siempre, aunque no lo merezcamos.

    2. ¿Y nosotros cómo demostramos ese amor?

      • A nuestros padres

      • A nuestros abuelos.

      • A nuestros amigos.

  4. Dios nos ha elegido, a tí y a mí, con nuestros defectos para que demos frutos... de amor sin medida a Dios y a los demás.

    1. para que tratemos de construir aquí un adelanto del cielo.

viernes, 7 de mayo de 2021

MINISTERIO DEL CATEQUISTA


 

CARTA APOSTÓLICA
EN FORMA DE « MOTU PROPRIO » DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCOANTIQUUM MINISTERIUM 

CON LA QUE SE INSTITUYE EL MINISTERIO DE CATEQUISTA

 

 

IMPORTANCIA DE ESTA CARTA APOSTÓLICA: 

Con ella el Papa responde a un clamor histórico, especialmente insistente desde el Concilio Vaticano II, el clamor porque la Iglesia confirmase formalmente que los catequistas “son ministros” de la Iglesia. Que su servicio a la Iglesia es un auténtico “ministerio laical”, tal y como tradicionalmente fueron reconocidos los ministerios de los lectores y los acólitos. 

CLAVES DEL TEXTO:

Enraizado en la Iglesia primitiva:

  • Nace del ministerio de los evangelistas y tiene que ver con el ministerio “magisterial” unido al profético y al testimonial (martirio) según 1ª Corintios, así como con la diversidad de carismas (Gálatas)
  • Con la transmisión orgánica de la transmisión de la Fe (Dei Verbum del CV II) a lo largo de la historia de la Iglesia
  • Con la tradición catequética al servicio de la transmisión y la preparación de la fe de todos los bautizados
  • Con la experiencia de los catequistas que en algunas iglesias particulares que son los responsables de las comunidades cristianas (citando el decreto Ad Gentes sobre las misiones)

Criterios para la decisión:

  • Importancia de los catequistas laicos, en virtud de su bautismo, sin dejar de ser el obispo el primer catequista en su diócesis, y sin desdeñar la responsabilidad de los padres en la transmisión de la fe a sus hijos.
  • Importancia de la misión de los catequistas en el proceso de la iniciación cristiana, “maestros y mistagogos, acompañantes y pedagogos”.
  • Necesidad de enriquecer la vida de la comunidad cristiana con el reconocimiento de ministerios laicales capaces de contribuir a la transformación de la sociedad.
  • Recibir un ministerio laical como el de Catequista imprime una mayor acentuación al compromiso misionero típico del cristiano bautizado, que se debe desarrollar en forma plenamente secular, sin caer en ninguna expresión de clericalización.
  • Especialmente ante el reto hoy de la catequesis de inculturarse en este mundo globalizado y que requiere un gran esfuerzo de innovación y creatividad en sus métodos.

Condiciones para recibirlo:

  • Es bueno que en el ministerio instituido de Catequista se llamen hombres y mujeres de profunda fe y madurez humana,
  • que tengan una participación activa en la vida de la comunidad cristiana,
  • que sean capaces de acogida, generosidad y vida de comunión fraterna,
  • que reciban la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica para ser comunicadores atentos de la vedad de la fe,
  • y que ya han madurado una experiencia previa de catequesis.
  • que sean fieles colaboradores de los presbíteros y de los diáconos, dispuestos a ejercer el ministerio donde fuera necesario, y animados por un verdadero entusiasmo apostólico

Mandato:Después de haber ponderado cada aspecto, en virtud de la autoridad apostólica se establece el ministerio laical de Catequista. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos procederá en breve a publicar el Rito de Institución del ministerio laical de Catequista.

PRESENTACIÓN DEL MOTU PROPIO EN LA SALA STAMPA DE LA SANTA SEDE:

El martes 11 de mayo de 2021, a las 11:30 horasen directo streaming desde la Oficina de Prensa de la Santa Sedetendrá lugar la conferencia de presentación de la carta apostólica en forma de “Motu proprio” del Papa Francisco Antiquum ministerium en la que se instituye el ministerio del catequista.Intervienen:

  • – S.E. Mons. Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la NuevaEvangelización;
  • – S.E. Franz-Peter Tebartz-van-Elst, delegado para la catequesis del Consejo Pontificio para la Promoción de laNuevaEvangelización.

    La conferencia de prensa se retransmitirá en directo en lengua original en el canal de Youtube de Vatican News, conectándose a la página web https://www.youtube.com/c/VaticanNews.