
Durante la Pascua estamos
celebrando, especialmente, los sacramentos de la Iniciación cristiana que nacen
del costado abierto del corazón de Jesús en la cruz: agua y sangre, hacen
referencia al bautismo y a la Eucaristía.
Precisamente el día de la Ascensión
muchos niños y niñas de nuestra geografía recibirán por primera vez a Jesús el Señor. Dando ese primer paso se
ponen en camino hacia la madurez cristiana y así se van incorporando a la mesa
del Señor que celebra la Eucaristía especialmente, como comunidad, el Domingo.
Y el último domingo de la
Pascua celebraremos Pentecostés. Jesús asciende pero no se desentiende, nos
deja su Espíritu y de esta manera Él siempre estará vivo entre nosotros, por el
Espíritu –si nos dejamos- nos renovará. El Espíritu muy presente durante todos
estos días de la Pascua en el que tantos niños son bautizados y tantos jóvenes
son confirmados, los padres y padrinos de unos y los jóvenes y padrinos de los
otros están llamados a ser, por el Espíritu que han recibido, Testigos del Señor.
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