lunes, 30 de septiembre de 2013

Congreso Internacional de Catequesis y Peregrinación de Catequistas - Roma - 25 a 29 de septiembre

"EL CATEQUISTA, TESTIGO DE LA FE"
Un grupo de 26 personas entre catequistas y sacerdotes de la Región del Duero o Iglesia en Castilla hemos participado en el Congreso Internacional de catequistas en Roma. 
Este Congreso contó con la presencia de más de 1.600 participantes provenientes de 50 países que integran 104 delegaciones que representan comisiones episcopales para la evangelización y catequesis de diferentes conferencias episcopales, así como también centros nacionales de catequistas y representantes de oficinas diocesanas. Entre los inscritos hubo 4 cardenales, 43 obispos y 238 sacerdotes.

Diferentes ponentes han intentando demostrar como el catequista es testigo de la fe. El Congreso ha sido presidido por S.E.R. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. En su conclusión aludió al deseo de Pablo VI de crear el ministerio del catequista, dijo llevamos muchos años y aún no hemos avanzado en este punto.

El Congreso ha tenido la intención de ofrecer una reflexión sobre la primera parte del Catecismo de la Iglesia Católica y estuvo dirigido a los Presidentes de las Comisiones de las Conferencia Episcopales que se ocupan de catequesis, evangelización o de temáticas afines; a los responsables de los Departamentos nacionales de catequesis o de otros organismos que, tanto nivel nacional como diocesano, tienen el encargo de coordinar la actividad de los catequistas y de los  agentes de pastoral que realizan un servicio análogo en las escuelas o en las diversas  entidades dedicadas a la formación.

También el Papa Francisco se hizo presente con una catequesis en la que aludió una vez más a su preferencia por una "Iglesia accidentada que enferma". Nos animó a los catequistas a ser catequistas y no a hacer de catequistas. En la Misa final con la que concluía tanto el Congreso como la Peregrinación, hizo mención del catequista como aquel/lla que hace "memoria de Dios".

Han sido unos días ricos, donde hemos recibido mucha formación e información. Ahora es tiempo para ir asimilando esta rica experiencia, también de compartir y saborear la pluralidad y multicultaridad de la Iglesia Universal.

El camino no ha hecho más que empezar. Este ha sido el primer encuentro para reflexionar la primera parte del Catecismo de la Iglesia Católica.




El Papa a los catequistas 29-9-2013

lunes, 23 de septiembre de 2013

Carta a los catequistas - sin vosotros no hay catequesis

Queridos catequistas:
Si la catequesis es mediación, vosotros sois los mediadores. Sin vosotros no sería posible el diálogo que se establece entre los dos interlocutores que en ella se comunican: el amor de Dios, manifestado en su Hijo Jesucristo, y todos aquellos que le han conocido por el don de la fe y necesitan ahondar en esa maravillosa relación en la que, por gracia, han tenido la suerte de participar. En ese maravilloso diálogo vosotros sois mediadores activos: sois testigos de la fe para aquellos a los que acompañáis en la catequesis.
Cada uno de vosotros encarnáis la experiencia cristiana que invitáis a hacer en la catequesis. Eso supone que en cada uno de vosotros se ha plasmado la fe pensada, celebrada, vivida y rezada y, sobre todo, que la fe que profesáis con vuestros labios ha pasado por el corazón. No podríais ser catequistas si la fe que compartís no hubiera hecho previamente el diseño de vuestra vida cristiana; es decir, si no ha iluminado nuestra razón, si no ha ido creando en nosotros una profunda mentalidad evangélica, si el amor de Cristo no es el motor de vuestros actos, si la fe no es la verdad que alegra vuestra vida. Damos lo que somos y ofrecemos lo que nos ha sido dado. La sabiduría cristiana no se puede improvisar; proviene de la experiencia milenaria de la vida de la Iglesia, pero actualizada en la vida de cada catequista.
En efecto, la fe que trasmitís es la fe de la Iglesia; es la Iglesia la que os envía y es en ella, en su misión, donde acompañáis a otros en su madurar como cristianos. Colaboráis con la Iglesia doméstica, con la familia, y lo hacéis en vuestras comunidades cristinas. En las parroquias compartís la misma fe que profesaron los apóstoles, la que se ha ido enriqueciendo a lo largo de la historia y la fe común que compartimos fielmente los católicos de este tiempo. Sois testigos de un saber, de un celebrar, de un vivir, de un rezar común. Y lo hacéis porque os sentís llamados por el Señor a asumir esta responsabilidad.
Eso implica que habéis de tomaros muy en serio vuestra preparación para la tarea que se os ha encomendado. Esa tarea, como sabéis muy bien, es muy rica y abarca diversas facetas: es doctrinal, es pedagógica y también es espiritual. La formación doctrinal la actualiza el catequista con una asimilación en profundidad del Catecismo de la Iglesia Católica, que os ha de ayudar en la actualización de vuestro conocimiento de la fe. En él os adentráis en el credo, los sacramentos, la vida cristiana y la oración, que son los cuatro pilares sobre las que se asienta una formación integral de la vida de fe.  Sin habernos empapado de la fe que propone el catecismo, no podemos transmitir la fe de la Iglesia con toda garantía. En sus páginas se recoge completa la iniciativa amorosa de Dios en nuestro favor.