lunes, 13 de noviembre de 2017

Una treintena de diáconos/sacerdotes (que incluye a los miembros de las distintas delegaciones diocesanas de catequesis) de Iglesia en Castilla se encuentran reunidos en Villagarcía de Campos para reflexionar en torno a un tema de vital importancia para nosotros: "Los sacerdotes que ayudan a las familias a transmitir la fe". Se trata de un segundo encuentro, que sigue al primero del año 2013.

D. Antonio Ávila Blanco, profesor del Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid nos anima con su experiencia y conocimiento. 

Vivimos tiempos nuevos, cada momento es nuevo, reciente, el catequista habrá de estar, por el Espíritu, inspirado para acompañar a las familias en la transmisión de la fe; igualmente los sacerdotes, como párrocos, animadores de las comunidades parroquiales.

Está claro que pasamos de una Iglesia de mayorías (de cristiandad) a uno de minorías (con proyecto familiar con responsabilidad). En medio de este tiempo, los catequistas ni los maestros no son responsables de la educación cristiana de los hijos, sino los padres; habremos de ser muy cautelosos para no entrometernos. En el calor del hogar es donde primeramente se recibe la transmisión de la fe, donde lo importante no son las verdades de fe sino abrirnos a la experiencia (cf. Papa Francisco).

El Papa Francisco nos expuso su programa pastoral para la Iglesia Universal en su exhortación postsinodal La Alegría del Evangelio y que de una manera muy concreta, para la familia, se desarrolló en Amoris Laetitia (Sobre el Amor en la familia).

En la situación actual de la Iglesia con respecto a la sociedad tiene que ver con que haya cierto distanciamiento entre ambas. La sociedad pretende asumir la práctica de la Iglesia sin contar con ella. Esta caída es muy fuerte en España, desde los años 60. Ahora nos encontramos con una segunda caída, probablemente los jóvenes de aquella generación son los abuelos de hoy. Aunque estadísticamente es mayoritariamente la población cristiana, en España los creyentes comenzamos a ser minoría. Ha cambiado la orientación y la presión social: "¿pero tú todavía sigues yendo a Misa?", fruto de una sociedad postcristiana. 

sábado, 11 de noviembre de 2017

Homilía para Misas con niños de Juan García - Domingo 32º T.O. Ciclo A

Lecturas: Sb 6,12-16 Sal 62 Tes 4, 13-18 Mt 25,1-13


Sabiduría: La sabiduría es un don que encuentran lo que aman, y se deja encontrar por los que se la merecen.
Salmo: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Tu eres mi Dios, por ti madrugo, fuiste mi auxilio y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
Tesalonicenses: No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como la gente sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, Jesús nos llevará con él y así estaremos siempre con el Señor.
Mateo: Dice Jesús esta parábola: El reino de los cielos se parece a diez doncellas que tomaron sus lámparas para ir a esperar al esposo, cinco sensatas que llevaban alcuzas de aceite y cinco necias que no las llevaban. El esposo tardaba y se durmieron, y cuando escucharon que llegaba el esposo se pusieron a preparar las lámparas, pero se acababa el aceite y le pidieron a las sensatas que no se lo dieron. Y entraron al convite de bodas solo las que estaban preparadas y no las otras. POr tanto estad preparadas porque no sabéis ni el día ni la hora.

Signos que vamos a realizar: 

Varios vasos de diferentes tamaños, pequeñas y grandes, simbolizando la mayor o menor edad en la que podemos morir..... Además tenemos una jarra llena de leche en la que está escrito “Buenas obras” ..iremos llenando chorritos de buenas obras dentro de los vasos.... lo importante no es lo grandes que sean los vasos sino lo llenos que estén... y de esto es de lo que se nos va a examinar... por eso tenemos que estar preparados. Siempre.

HOMILÍA
  1. Hace apenas unos días visitábamos el cementerio y le dábamos a Dios gracias por los nuestros que están ya en el cielo.
    1. Desde la pena de no tenerlos a nuestro lado, pero con el agradecimiento de todo lo que nos dieron con sus vidas y su ejemplo.
    2. ¿quién de vosotros fue estos días al cementerio? ¿A quién tenéis allí?
  2. Y por eso los recordamos con amor, por ello le pedimos a Dios por ellos, por eso les pedimos a ellos que nos protejan para no equivocarnos en nuestras vidas.... y seguir el buen camino que siguieron ellos.
    1. y sobre todo le damos gracias al Dios de la vida por tener esperanza, por mirar la muerte como un paso y no como el final de la historia.....
    2. porque si miramos bien toda la creación, nada se acaba, nada muere, todo se transforma en vida: la semilla se muere para renacer en una nueva planta, el gusano de seda hace su capullo y cuando se muere se transforma en mariposa y comienza una nueva vida..... y así todo lo creado..... y si nosotros estamos creados a imagen y semejanza de Dios, estamos llamados a la vida....

miércoles, 8 de noviembre de 2017

IDENTIDAD Y VOCACIÓN DEL CATEQUISTA

            La faceta identitaria y vocacional del catequista se corresponde con el ser del catequista, aunque claramente tiene su repercusión en el saber y en el saber-hacer. La dimensión integral del catequista reúne a las tres, pero ciertamente es un tema de contenido espiritual.
            Este curso la Programación General Pastoral de la Archidiócesis de Valladolid nos anima a “Impulsar el acompañamiento, la formación, y la comunión de los discípulos misioneros”, por esta razón la Delegación diocesana de Catequesis anima a los catequistas a profundizar en el sentido de nuestra identidad y vocación.
            “No me elegisteis vosotros, fui yo quien os elegí” (Jn 15, 16). El catequista, a veces, sin saber cómo, se encuentra imbuido en la tarea de la catequesis. Sin embargo, en algunos casos, las motivaciones pueden ser insuficientes, como, por ejemplo: “mi amigo es catequista”, “se necesitaban catequistas y mi hijo iba a comenzar la catequesis”, etc. Por esta razón sería muy importante que redescubriéramos nuestra identidad ligada a nuestra vocación.
            Es cierto, cada día se está tomando con más responsabilidad el hecho de ser catequista, pero quizá aún nos quede trecho por andar. Creemos que no nos equivocamos si afirmamos que la mayoría acepta ser catequista para ayudar o porque le gusta, sin que se llegue a un planteamiento que responde a la llamada de Dios y a la respuesta nuestra.
            El catequista es alguien que cree en Jesucristo. Está convencido y da testimonio desde el convencimiento de la fe de la Iglesia que él/ella hace suyo. No se considera perfecto y sabe que vive su fe con limitaciones; la desarrolla en una comunidad, la Iglesia, a la que ha sido incorporado por el Bautismo. Él/ella está en camino, en búsqueda, y en continua conversión; recorre su camino de la mano de Jesús el Señor. Es hombre o mujer de su tiempo, que se deja interpelar por la Palabra de Dios y desde ella lee los acontecimientos de la vida.
            Desde esta vocación el catequista suscita en ellos mismos la “dulce y confortadora alegría de evangelizar” (Evangelii Gaudium) y así lo cuentan a sus destinatarios.
            A lo largo de este curso profundizaremos en este tema y lo haremos de distintos medios: en la formación presencial directa y también a través de la reflexión que se podrá encontrar en el blog de nuestra delegación diocesana (www.catequesisvalladolid.blogspot.com).


Ponencia íntegra de Juan Carlos Carvajal Blanco, durante el encuentro de catequistas de la ARCHIDIÓCESIS DE MADRID

sábado, 4 de noviembre de 2017

Homilía de Juan García para Misas con niños - Domingo 31º T.O. Ciclo A

Lecturas: Mq 1,14-2,2. 8-10 Sal 130 Tes 2,7-9.13 Mt 23,1-12



Malaquías: Soy el gran rey, y a vosotros sacerdotes si no me dais gloria os enviaré mi maldición. Habéis hecho tropezar a muchos por eso os haré viles ante el pueblo.
Salmo: Guarda mi alma en la paz Señor, no pretendo grandezas ni riquezas. Mi corazón no es ambicioso.
Tesalonicenses: Os queríamos tanto que queríamos daros no solo el evangelio sino hasta la vida misma. Por ello acogisteis la Palabra como palabra de Dios. (ejemplo)
Mateo: En la cátedra de Moisés se han sentado mentirosos: haced lo que os digan pero hagáis lo que hacen, porque ellos no hacen lo que dicen… les gusta que les digan maestros, quieren los primeros puestos, y todo lo hacen por la apariencia, pero luego están muertos por dentro… vosotros no os dejéis llamar maestros porque uno solo es vuestro maestro … el que quiera ser el primero sea el servidor de todos.. el que se enaltece será humillado y el que se humilla enaltecido.

Signos que vamos a realizar:

Necesitamos 5,  los 3 chicos primeros los vamos a sacar para ir preguntándoles..... les decimos: Imagínate que te tapamos los ojos y cuando te los destapemos estás en china ¿cómo sabrías que está en China? ,a otro le preguntamos ¿Cómo sabrías que estás en África?, a otro ¿Cómo sabrías que estás en el Polo Norte?
A los otros dos les pedimos que distingan entre dos cosas parecidas. Necesitamos un vaso con vino blanco y otro vaso con zumo de manzana, ya que ambos tienen el mismo aspecto pero diferente sabor..... hay que probarlos para distinguirlos.

HOMILÍA

  1. Muchas veces somos esclavos de las apariencias…. Miramos a la gente, y según lo que vemos por fuera, enjuiciamos, nos cae mejor o peor, por su físico, su forma de vestir, su raza, su aspecto… etc.
    1. lo mismo pasa con nuestra fe… aparentamos ser cristianos.. ¿Pero de verdad lo somos? ¿El ejemplo que damos ante los demás, es bueno? ¿nuestro ejemplo de vida ante los demás, es cristiano?
  2. Vamos a ver hasta qué punto somos observadores:
    1. Si nos taparan los ojos y nos llevaran a un país.. a China… ¿Reconoceríamos dónde estamos? ¿POr qué? ..
    2. ¿Y si fuéramos a la selva de África? ¿Y al Polo Norte?
    3. Reconocemos a la gente por el color de la piel, idioma, la forma de vestir, el paisaje, las costumbres…
  3. ¿Pero seríamos capaces de reconocer a la gente por su fe? ¿Reconoceríamos en nuestro pueblo quienes son cristianos o no?
    1. ¿En qué cosas los reconoceríamos? : Misa, Romerías, sacramentos, procesiones, ……
  4. Pero las apariencias pueden engañar….
    1. Ejemplo: El vino y el zumo de manzana (tienen la misma apariencia..)(Dos Niños intentan saber qué es lo que están bebiendo que aparentemente es lo mismo...)