viernes, 24 de marzo de 2017



Homilía de Juan García - Misas para niños - Domingo 4º de Cuaresma

Lecturas: 1ª Sam 16, 1-13 Sal 22 Ef 5, 8-14 Jn 9, 1-41

1ª Samuel: El Señor elige a David que era el más pequeño y débil, porque la mirada de Dios no es la mirada del hombre, Dios mira el corazón y no las apariencias.
Salmo: El Señor es mi pastor, nada me falta, me guía por el sendero justo.
Efesios: Antes fuimos tinieblas, ahora somos luz, tenemos que vivir como hijos de la luz y dar frutos de luz y no de tinieblas.
Juan: Ciego de nacimiento. Jesús hace barro con la saliva y le dice que se lave en la piscina de Siloé, y ve. ¿Pero este no era ciego? Yo soy, Jesús me ha dado la vista. Pero Jesús lo hizo en sábado y no puede venir de Dios quien no cumple el sábado. He venido para que los que no veían vean, y los que ven queden ciegos.

SIGNOS QUE VAMOS AUTILIZAR:

Un niño/a con los ojos tapados por un pañuelo tiene que intentar reconocer a otros, de diferente tamaño... Posteriormente le quitamos el pañuelo y nos tiene que decir quienes son sus amigos y sus padres, y por qué nota que le quieren.

HOMILÍA

1) ¿Qué importante es este tiempo de Cuaresma?
a) Es tiempo de cambio, de rectificación, de perdón.
b) Y de propósitos de renovación, de mejora, de perfección.
c) Mirando todos los aspectos de nuestra vida: relación con los padres, hermanos, amigos, escuela, avaricia del tener, etc.
d) ¿Estoy siendo lo bueno y lo perfecto que debiera ser? ¿En qué tengo que mejorar, que cambiar? .. me lo propongo.
2) Pero ¿Cómo tenemos que ser? ¿A quién tenemos que parecernos?
a) Dinámica: Ojos tapados: Reconocer a otra persona: altura, grueso o delgado, hombre o mujer, … sólo por la apariencia.
b) El mundo nos pone frente al modelo de la apariencia: la belleza, la fama, el dinero: BecKam, Ronaldo, Messi, etc