martes, 6 de septiembre de 2016

"UN BUEN COMIENZO CONDUCE A UN FINAL FELIZ"


Esta frase la aprendí cuando era adolescente. En el colegio cada curso escolar comenzábamos con las convivencias que tenían como objetivo, entre otras cosas, motivarnos. Desde entonces este eslogan lo he tenido muy presente en mi vida y así se lo he ido comunicando año tras año, y aún lo sigo haciendo, a aquellos que me corresponde educar en la fe.

Realmente esta es una buena forma con la que podemos comenzar el nuevo curso pastoral, con motivación. Pues de sobra conocemos nuestro cuerpo y nuestro espíritu, y al comenzar siempre hay resistencias. Platón nos lo cuenta de forma alegórica en el Mito de la caverna: aquellos hombres tantos años encerrados, viendo sombras, amarrados con grilletes tanto en los pies como en las manos, sin posibilidad de muchos movimientos, etc. El hecho de soltarse e incorporarse les dolió, así como cambiar de postura, etc. Llevaban mucho tiempo en una única posición, pero para ellos fue fantástico cuando pudieron ver con sus propios ojos lo que les reflejaba realmente la luz del sol y ellos tantos años engañados por las sombras, por las apariencias.

El verano nos ha podido ayudar a descansar y a cambiar de actividad, pero ahora toca otra cosa: “al tajo”. Quitemos las resistencias propias tras las vacaciones estivales y dispongámonos a comenzar con ilusión, para que tanto los padres, como los catequistas, como los profesores, como los mismos chavales, podamos contagiarnos la alegría de emprender un nuevo año juntos, en compañía del Señor en medio de nuestra comunidad.

Y preparemos el material, especialmente Dios cuenta con nosotros, para que seamos mediación de Él en medio de nuestro quehacer evangelizador, especialmente en la catequesis y en la vida parroquial en general. ¡Qué mejor que comenzar con ilusión!, para que el alma henchida desborde la luz del Sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario