El mes de septiembre se caracteriza por las fiestas patronales de nuestra
ciudad, Nuestra Señora de San Lorenzo
y las ferias que gustan tanto a los niños.
Es un mes en el que comienzan a hacerse presente los primeros fríos que
auguran una nueva estación: el otoño.
Pero para muchos niños y sus papás la novedad se encuentra en el nuevo
curso y hay que prepararse. A estas alturas del mes ya han empezado colegios e
institutos. También las parroquias estamos ya programando, calentando motores,
y son muchas familias que acuden para inscribir a sus hijos en el proceso de
Iniciación cristiana.
Sería muy positivo que los papás motivaran la ilusión de los niños por
conocer a Jesús el Señor, que los
acompañen a lo largo de este camino, que les expliquen con sus palabras, pero
sobre todo con sus hechos, nuestro estilo de vida como cristianos. Sería genial
que tanto la familia, como la parroquia y la escuela, camináramos juntos en la
iniciación del creer, vivir, orar y celebrar.
Un nuevo curso puede ser una nueva oportunidad para todos: para despertar
la fe que quizás haya podido sestear durante el verano, para hacerse algún
propósito y sobre todo porque un buen comienzo conduce a un final feliz.
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